La desigual Semana Santa

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Ahora que se acercan los días festivos de Semana Santa, además de servir estas jornadas para reflexionar y meditar espiritualmente, algo muy respetable sobre todo para aquellas personas que sean religiosas, también son jornadas para disfrutar con la familia y amigos y desconectar de aquellas cosas que nos intoxican en el día a día.

En mi caso por ejemplo, creo que procuraré no tocar un periódico aunque sé que será difícil mantenerme alejado de la información porque llegar aquí el próximo lunes sin saber qué ha pasado sería poco profesional, aún así la intensidad informativa será menor. Sólo hay que ver cómo la prensa ya sea digital o escrita pierde peso en estos días.

Pero si por algo se caracterizarán estas vacaciones de semana santa, será por ser las vacaciones de la austeridad. Idas y venidas a las playas de Canarias será la tónica en estos días que llegan. Los más afortunados podrán irse a un hotel o a un apartamento. Y aquellos de gran poder adquisitivo podrán coger hasta un avión y llegar a otra isla, entiéndase el sarcasmo.

La semana santa de este 2014 tendrá a muchos políticos también de vacaciones, ya lo comprobaba en la jornada de ayer, al intentar elaborar el programa de hoy. La mayoría de los teléfonos de los gabinetes contactados no estaban disponibles y aquellos que atendían la llamada explicaban cómo hasta el lunes el político al que representaban no iba a hacer declaraciones sobre uno u otro asunto. Sin contar a los del Congreso de los Diputados que se pillan casi 18 días de descanso.

Entonces, creo y pienso que la semana santa o las vacaciones de estos días se prolongan demasiado para algunos, que no les quito razón si consideramos que a veces estos tienen que asistir a diferentes actos relacionados con su cargo, ya sea sábado, domingo o festivo pero que a buen seguro también perciben un salario por ello porque aquí solo trabajan gratis los pobres becarios.

Eso en cuanto a los que trabajan, pero ¿y aquellos que no tienen absolutamente nada?, me da la impresión de que poco podrán hacer y como mucho si tienen hijos a su cargo es darles la mayor distracción posible ya sea yendo a la playa más cercana, aunque sea caminando, o acompañándoles a dar un paseo para que dentro de su inocencia los pequeños no se den cuenta del estado económico por el que pasa su familia.

Las vacaciones no son iguales para todo el mundo. El que tenga que las disfrute, el que se las pueda permitir que lo haga moderadamente y el que no tenga dinero suficiente ni para ir en guagua, le deseo de verdad que su situación mejore porque aunque sea una época festiva, también es tiempo de reflexión para buscar soluciones para los más desfavorecidos, porque la pobreza no descansa ni en Semana Santa.

Esta es la crónica habitual de un día como otro cualquiera…