UNA DE BODAS

Este fin de semana me tocó boda, no la mía, creo que en este país no me puedo casar más de 6 veces, sino la de un familiar cercano. Que bonita ceremonia la del casamiento y todo lo que la rodea. Flores, elegantes trajes, suculentos platos en la cena y luego celebración por todo lo alto con música y bailes por doquier. Claro que no todo es tan bonito como parece, porque detrás de tan amplio evento siempre hay gente descontenta, el estrés de los novios, el padrino pesado, el cuñado con dos copas de más o la escasez de comida. Estos son algunos de los puntos definitorios de una boda.


En esta ocasión puedo decir que todo salió a la perfección, incluso me atrevería a afirmar que me gustó, pero claro, cómo no me iba a fijar en los detalles, observador nato y crítico absoluto de todo cuanto me rodea. Detalles como los típicos, por ejemplo, el saludo de familiares que hace años que no ves y cuya coletilla después de darte dos besos y piropearte diciendo lo guapo y grande que estas y que como has cambiado, te comentan: “ay, o nos vemos en las bodas o en los entierros, menos mal que esto es una boda”. Pero vamos a ver, es lógico que nos tengamos que ver en eventos de ese tipo porque la familia si es muy cercana se ve más a menudo, pero si al resto los has visto 10 veces en tu vida, que pretenden, ¿irse de copas contigo los fines de semana? ¿Un cine? ¿Una acampada? Por cierto, gracias por decirme que estoy guapo, pero en cuanto a lo de crecer, el estirónl o di hace 20 años, aún así gracias por el detalle.


Tras los saludos, es momento de fijarse en indumentarias y peinados. Por suerte, los hombres no tenemos problema, ya que nos ponemos el traje que utilizamos también para los entierros y así nos ahorramos un dinero. Además tampoco tenemos porque ir a la peluquería para estar bien, y menos yo, con un bien afeitado parecemos hasta guapos. Pero para las mujeres todo cambia, embutidas en trajes de cinco tallas menos y cuyo movimiento se me hace imposible explicar sino es por una desconocida ley física, cuya fórmula sólo ellas poseen. Y que decir de esos peinados que podrían pasar, en el mejor de los casos,por idílicos nidos para una especie de ave en peligro de extinción como es el Chorlitejo Patinegro. Y no me quiero extender pero no puedo obviar un detalle como es el de los zapatos. Porque, no se si se habrán dado cuenta, pero el calzado que las féminas compran viene con un documento que certifica que tras llevarlos puestos una hora, te aseguran un dolor insoportable de pies para el resto de la noche.


Bueno como se que todas las ceremonias litúrgicas de este tipo suelen tener el mismo perfil me la saltaré para ir directos a la cena. Momento en el que muchos evaluaran si la boda ha estado bien y si la inversión realizada, a través de un generoso ingreso en la cuenta corriente de los novios, ha merecido la pena. Una comida que, independientemente de que esté buena o no, a veces no te atreves a comer porque no sabes lo que es. Como me dice usted a mi que “Ventresca de pescado azul a la portuguesa , regado con vino dulce de la bodega de Saint Etienne de Paris” no es un plato que da miedo sólo con oirlo. O sea, un pequeño trozo de pescado, con una ciruela roja, una anoréxica zanahoria y un chorrito de vino. ¿No era más fácil, un potajito de berros? ¿O papas fritas y huevos fritos? Pero claro, eso no tiene mucha clase que digamos.


Quizá la pena de tan alegre día para los novios fue ver que la crisis también se ceba con estos dulces momentos, ya que la poca gente que se puede ver a día de hoy en estas fiestas se debe al elevado coste que también genera en los invitados. Yo, como me compre un traje muy caro y me gaste un dineral en la peluquería, me llevé de la cena, un tenedor y una cuchara ya que me enteré de que el cubierto costaba 60 euros. Luego me explicaron que ese es el precio que los novios pagan por comensal en la cena, así que lo único bueno del gasto que hice, es que ya tengo traje para un futuro entierro…


Le deseo a los recién casados mucha felicidad y que con el tiempo se den cuenta de algo muy importante que dijo en su día Sacha Guitry. El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente el haberse casado….


Esta es la crónica habitual de un día como otro cualquiera….


http://www.youtube.com/v/GoEgHV4O2AQ&hl=es&fs=1&

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