EL ANDAMIO ES MÍO…

Una vez pasadas las fechas navideñas empiezan a llegar las malas noticias. La última, la del paro, pero no les hablo de las altas cifras, me refiero en este caso a la separación de desempleados por su género. Y es que a día de hoy, son ya 72 mil los hombres que perdieron su puesto de trabajo frente a las 17 mil mujeres que también sufrieron la pérdida de su empleo.

Esto no es indicativo de que el hombre sea inferior ni mucho menos, lo digo porque seguro que alguna feminista extremista se puede estar frotando las manos. El dato apunta a un exceso de hombres trabajando en la construcción, sector que ha sido el que más ha sufrido la recesión. Y es que lo que podemos sacar en claro de un dato malo malísimo como este, es que no ha habido objetividad laboral. Ustedes se estarán preguntando a que me refiero, yo también me hago la misma pregunta puesto que el término me lo acabo de inventar, pero creo que quiero decir que lo que tendríamos que haber hecho es haber sido mas listos a la hora de buscar un trabajo estable y duradero.

A nadie se le escapa que los contratos en las obras eran, en su mayoría “hasta finalizar la obra” valga la redundancia. Pero en el caso de las féminas que se han decantado de forma más inteligente por empleos de carácter administrativo en la mayoría de los casos sus contratos siguen siendo indefinidos. Con esto no quiero hacer apología o defensa de los derechos laborales del hombre frente a la mujer, porque bastante les ha costado a ellas estar donde están. Me refiero a que debe haber una diversificación de las tareas o trabajos. Que todas y todos estamos capacitados para desempeñar las mismas tareas siempre y cuando se nos enseñe adecuadamente.

Pero claro, en una sociedad machista que ha ido cambiando poco a poco su perfil, es normal que la recesión provoque hundimientos en labores estrictamente masculinas. Si el sector de la construcción se hubiese amoldado más a los nuevos tiempos, el paro habría sido equilibrado. Que sí, que sigue siendo en definitiva un mal dato porque no dejan de ser desempleados sea cual sea el género, pero si he escrito esta editorial ha sido tan sólo por imaginarme a cinco o diez mujeres gritándome desde un andamio: ¡¡Guapo…que ese culito no pase hambre…!!

Esta es la crónica habitual de un día como otro cualquiera.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s