PERO MIRA COMO BEBEN LOS "PP" EN EL RÍO..

Es curioso como las situaciones más perversas le pasan a aquel que tiene relación con ellas. Me refiero, en esta ocasión a lo que le pasó a Nacho Uriarte, vocal de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso. Y es que, el también presidente de las nuevas generaciones del PP, tuvo que presentar su dimisión en estos días por haber dado positivo en un control de alcoholemia que le realizaron tras haberse visto involucrado en un accidente.

A eso me refería cuando te pasan cosas por tener un cargo o responsabilidad, que no te pasarían si no tuvieras relación alguna con el entorno en cuestión. Recuerdo el caso de una amiga de un primo segundo mío, que tuvo marcharse del trabajo porque se acostó con un jefe. Claro, la cuestión no es que al jefe no le gustara el acto sexual, lo que ocurrió es que la chica trabajando en una conocida empresa de medias para señoras, llevaba unos pantys pero de la competencia. El jefe tras ver esto, le pidió su dimisión, aunque lo hizo después de haber consumado el acto.

Peor fue el caso del vecino del quinto piso que se quedó sin trabajo en la compañía ferretera de construcción de tornillos de acero inoxidable para canchas de baloncesto en la que trabajaba. Al parecer, su hija, bastante heavy, le dio por hacerse varios piercings con algunas de las piezas que su padre iba dejando por casa, imprudencia que le provocó una dermatitis alérgica. La joven denunció a la empresa en cuestión y su padre fue despedido.

Con esto quiero decir que el destino está allí donde menos te lo esperas, y en el caso de Nacho Uriarte, parece que se encontraba a la vuelta de la esquina y encima con un pivote luminoso que ondeaba en el aire para que parara. Pero es normal que uno se tome una copita de más cuando conduce, sobre todo sí te lo dice el que fuera líder de tu partido en una conferencia en la que afirmaba que “nadie me dice a mi lo que puedo o no puedo beber” haciendo referencia a una campaña de la DGT. O incluso más reciente, recordamos a Mariano Rajoy gritar aquello de “Viva el Vino”.

Es obvio que bromeo. Cada uno es responsable de sus acciones y no es lícito culpar de ello a otros. Pero si eres vocal de una comisión de seguridad vial, por pura lógica, si vas a beber no cojas el coche. Menos mal que el individuo en cuestión no era el encargado del control de armas nucleares de nuestro país, sino imagínense la que habría armado.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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