NO DES TU BRAZO A TORCER…


La ciencia es que es una barbaridad. Ahora la pequeña empresa de informática Microsoft ha creado un dispositivo por el cual nuestro brazo se convierte en el mando a distancia, por llamarlo de alguna forma, de varias aplicaciones. Según una conocida revista, de la que no voy a decir el nombre porque no me pagan por ello, este revolucionario concepto, de nombre Skinput, pretende convertir el mayor órgano del cuerpo humano en una pantalla táctil. Vamos que tocando un poquito el bracito podemos hacer maravillas. Por cierto, cuando dicen el mayor órgano del cuerpo humano me gustaría saber en qué modelo se han fijado, pero bueno. Lo digo por las orejas de un amigo, no piensen mal.

Como dice la publicación: “este prototipo permite hacer una llamada, cambiar de canción o jugar al Tetris con un simple toque a nuestro brazo. Se basa en unos sensores acústicos que recogen sonidos de baja frecuencia que suenan al tocar la piel y se corresponden con una acción en el sistema, según un patrón preestablecido”. Vamos que de un día pa´ otro nos convertimos en una mezcla de “Termineitor” y “Robocop”. ¿No les da algo de miedo esto? No quiero que piensen que soy un miedica, ya que a mí sólo me asusta el hombre del saco y dormir con la luz apagada, pero ¿qué pasaría si el brazo se autoprograma y empieza a trabajar por su cuenta?

Se imaginan que a la hora de enviar un mensaje a nuestra novia con un contenido tan erótico como: “Cariñín me encanta como me lo haces, y más todavía cuando aún está caliente”, el sms se lo manda a nuestra suegra. La respuesta sería clara: Hijo político, no me digas cariñín y si quieres que te haga otro queque díselo a mi hija que no entiendo estos móviles.

Y si a la hora de fardar delante de los amigos enseñándoles la aplicación musical de nuestro adelantado miembro, que con un solo click nuestro brazo pone la música que queramos, de repente suena el “Bailar Pegados” de Sergio Dalma o alguna de los “Village People”, iconos gay por excelencia. ¿qué cara se nos quedaría?

La verdad es que yo con tanto adelanto me quedo bobo y si de por sí me cuesta ponerme el reloj, ya por el simple hecho de tener que, con la otra mano, que no es la mía, sino una prestada, poner la correa y meterla por el pequeño enganche que lleva, me ponen un bicho de estos ya me descolocan por completo. Por que tiene que ser muy heavy que tengas activado el Skinput este, lleves una camisa de manga larga y un conocido al saludarte te de un toque en el brazo y se active la música como por arte de magia. Eso en mi pueblo lo habrían llamado brujería.

Así que me quedo con la única utilidad que le doy a mi brazo, y que no es otra que aquella de seguir colgando desde el hombro. Por lo que de aquí en adelante tendré cuidado con los de Microsoft porque está más que visto que si les das la mano, te cogen el brazo.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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