TRES TRISTES TIGRES…



Aún podemos ver el terror reflejado en las caras de los vecinos cuyas viviendas se encuentran cerca del zoológico ubicado en la carretera general de los Corralillos en Agüimes tras el disparatado día que tuvieron que vivir el pasado martes. Para aquellos que no se hayan enterado de nada porque acaban de salir de una cueva tras meses de hibernación o para aquellos otros que duermen de día y sólo salen de noche, contarles que el pasado martes, 7 tigres del parque zoológico, Cocodrilos Park conseguían escapar de sus jaulas por, presuntamente, un error de su cuidador que se dejó la puerta de las mismas abierta.


Tras conocer el hecho, la alarma y el pánico se apoderó de toda Gran Canaria, puesto que la noticia corrió como la pólvora y se pensó que los animales se habían fugado del zoo y recorrían libremente los parajes de nuestra isla, algo que no ocurrió en ningún momento. Fue tal el alarmismo provocado, que diferentes ciudadanos de la capital dijeron ver a los felinos circular en sentido contrario por la avenida marítima, luego resultó ser un coche tuneado con el estilo más hortera.


Una anciana de Telde llamó a la guardia civil para informar que había visto a los animales en una obra cercana a su casa. La benemérita al comprobarlo sólo pudo constatar que se trataba de unos operarios de la citada obra que tras ingerir su desayuno, rugían y se rascaban la barriga. De ahí que la anciana los confundiera. Además los agentes resaltaron en un comunicado que estos operarios no presentaban peligro alguno, y que sólo se alteraban y rugían más de lo habitual cuando pasaba alguna hembra por delante de ellos, momento que también les servía para mover la cola.


De vuelta al zoo y tras comprobar que no habían salido del recinto los animales, 25 guardias civiles, 5 policías locales y algunos operarios del zoo pusieron en marcha el dispositivo de seguridad que me he permitido la licencia de denominar: “Aquí huele a Tigre”. El equipo al completo tras departir sobre la forma de atrapar a los rayados felinos decidió sacar todo el armamento de fuego real y prescindir de los escasos tranquilizantes que en ese momento había en el zoo.


Realmente me sorprende la sangre fría que pueden tener algunos ante una situación tal. ¿No era más fácil intentar atraer a los tigres con carne fresca, lanzándosela a su jaula para que estos volvieran pacíficamente a su encierro? O conociendo que estos no habían escapado del recinto, no se podía traer rápidamente fuera de donde fuese, tranquilizantes que evitaran la masacre con la que terminó la no-captura?


Claro que ustedes ahora mismo estarán criticando mi ecologista actitud y seguro que piensan que es fácil hacer juicios de valor sin conocer todos los datos y sin estar presente. Pues la verdad es que sí, nos aventuramos a opinar sin saber al 100% todo lo que allí sucedió, pero con los datos que he podido leer y expuestos mis planteamientos, creo que la opción de la no-masacre seguía siendo mejor que el improvisado campo de tiro en el que se convirtió Cocodrilo Park el pasado martes.


Lo más alarmante de todo es que siendo la Pantera Tigris Tigris, o más conocido por todos como el Tigre de Bengala, un animal protegido y cuya cantidad escasea cada vez más en nuestro planeta viera reducido su número por una imprudencia y por una salvaje actuación posterior. Ya sólo queda decir que tras el lamentable episodio del martes, podemos afirmar que ahora estos “Tres tristes tigres ya no comerán trigo en ningún trigal”….


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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