FUNDIDO A NEGRO…



El hombre es el único animal que tropieza más de dos y tres veces con la misma piedra. El desastre ecológico sin precedentes que va a sufrir la costa de Florida en Estados Unidos por culpa del vertido de petróleo originado por la explosión y el posterior hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon el pasado 22 de abril no tiene perdón alguno.


No sólo el estado de Florida se verá afectado por la increíble mancha de crudo que lentamente se acerca a las costas norteamericanas, también Alabama y Mississippi han solicitado la ayuda de la guardia nacional ante el inminente desastre natural.


El hecho en sí, en el que fallecieron 11 trabajadores de la plataforma ha provocado que las grietas dejadas por la explosión, por las que está escapando el crudo, expulsen la cantidad de 5 mil barriles de petróleo al día, lo cual es una auténtica barbaridad. Pero lo peor de todo, no es ya saber cuanto se derrama a diario, lo más alarmante es saber cuando parará la plataforma de expulsar el líquido contaminante.


Desde la British Petroleum o más conocida por BP, han asegurado que correrán con todos los gastos que ocasione el vertido, incluso hoy conocíamos que pagará 1.200 dólares diarios a todos aquellos que participen como voluntarios en las tareas de ayuda. Lo que nos deja, ya no el interés de la petrolera por arreglar el desastre que ha causado, sino la gran cantidad de dinero que se gana con el petróleo y que fácilmente se podrá recuperar con una pequeña subida del carburante cuando todo esto se haya olvidado.


Pero es que hay cosas que no se pagan con dinero, puesto que el motor de esta zona costera de Estados Unidos es la pesca y tras desastres como este ve como su estructura económica se desmorona y permanecerá estancada durante años hasta que las aguas vuelvan a ser limpias y cristalinas. Pero…¿Qué hacer con un sector primario como es la pesca que de repente ve que en una larga temporada su motor económico será imposible poner en marcha? Es una pregunta que sólo aquellos que ya lo sufrieron, como los pescadores de la costa gallega por culpa del Prestige, podrían responder.


A todo esto le tenemos que sumar el desastre ecológico y medioambiental en la que se verá inmersa esta región norteamericana puesto que la zona que más peligro corre son las Islas Chandeleur, que aunque están deshabitadas por humanos, pertenecen al Refugio Nacional de Vida Salvaje de Breton y son un punto fundamental en las rutas migratorias de las aves.


Tampoco les gustará a las especies amenazadas existentes ver como el agua en el que buscan su sustento diario se ha convertido en una gran mancha negra y pestilente. Les hablo del Pelícano Pardo, la Gaviota Reidora Americana y las diferentes tortugas marinas que habitan en las salobres aguas de la zona.


Mi único deseo es que el mal se pueda atajar cuanto antes, porque tristemente el desastre no se podrá parar, pero lo que espero es que no se permita más nunca que de nuevo tengamos que volver a sufrir un triste caso como este en el que el “oro negro” se convierte en muerte y destrucción para nuestro medioambiente.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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