NO SIN MI BURKA…

La reforma pendiente de la Ley de Libertad Religiosa, cuya tramitación parece retrasarse, regulará con carácter general el uso de vestimentas como el burka o el niqab, según dio ayer a entender el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. La interculturalidad está muy bien vista en España, pero el deterioro de la imagen de la mujer con medidas como la de llevar un burka, pone en la balanza qué hacer ante casos como los que se han expuesto recientemente en parte de Cataluña.


El Ministro declaró que lo lógico es defender la dignidad de las mujeres, y el burka y prendas similares, sean de la religión que sean, que no permiten la identificación de un sujeto, afectan a la dignidad del ser humano, en este caso a una mujer. Y es que según Caamaño, el burka no es un problema en España. Pero ¿ qué ocurriría si en países islámicos fueran las mujeres españolas las que intentaran ser libres como lo son las que viven en nuestro país, llevando minifaldas o disfrutando de un día de playa en tanga?


Efectivamente, es un asunto inviable puesto que ellos sí que son muy suyos con sus tradiciones y con sus costumbres. Pero considero que si nosotros estamos dispuestos a ceder y adecuarnos a un alto índice de población procedente de otros páises y somos permisivos hasta el punto de legislar en algunos casos que sus tradiciones se puedan desarrollar en España, ¿por qué no pueden hacer ellos lo mismo?


Pues porque se pondría de moda en el Islam el Top-Less, las pamelas anchas en verano, los pareos para la playa y todo aquello que pudiera o pudiese enseñar mucho más que un tobillo, algo por supuesto con lo que no estoy en contra. Aparentemente, la Comunidad Islámica de España cree que, con la nueva ley de libertad religiosa, el Gobierno pretende legislar sobre un tema que no existe. Desde esta comunidad aseguran que el burka no atenta contra la dignidad de la mujer, ya que su uso responde a una decisión personal. Lo que habría que ver es, hasta donde es personal realmente esta decisión.


No obstante y respecto a la regulación del Burka o no, hay que decir además que desde el Gobierno también consideran la posibilidad de que sea una medida de seguridad, puesto que en España nadie va completamente tapado y esto podría suponer un problema a la hora de realizar identificaciones. Permítanme que haga la broma, pero yo sería uno de los que se pondría Burka, y no por salvaguardar mi belleza de las miradas de los hombres, sino más bien porque de esta forma pasaría desapercibido ante el Cobrador del Frac que todas las mañanas se sienta ante mi puerta esperando a que salga.


Si quieren mi opinión sobre este asunto, aunque la misma no tenga mucho valor, sólo he de decirles que creo que nosotros tenemos nuestras tradiciones y costumbres y si como buenos españoles cuando viajamos, nos adaptamos a las de otros países, el que quiera vivir en España, que se adecúe a las nuestras. Así que más vale que se vayan preparando y empiecen a aligerar de ropa, vayan pensando en hacer la siesta y sobre todo si consiguen trabajo en nuestro país, algo más dificil, acostúmbrense a mirar como trabaja el compañero…



Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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