ESTO ME HUELE A CHAMUSQUINA…

La cosa se complica y de qué forma. Si hace unos días les hablaba del posible fin del mundo en el año 2012, parece que las constantes noticias que están saliendo en estas semanas sobre los cambios en nuestro clima acompañan a tan drásticos augurios. Pero quizá la que más nos pueda preocupar es aquella en la que según la Nasa, aquella empresa estatal americana que en su día se hizo famosa por sus constantes viajes al espacio y que ahora se encuentra en horas muy bajas, ha asegurado un incremento en la actividad del astro Rey que se podría traducir en futuras tormentas solares.


Y es que al parecer y aunque para nosotros el sol sólo nos aporte la luz del día a día y un bonito bronceado cuando vamos a la playa, su contribución a la raza humana no es sólo la ya nombrada, sino que incluso esta podría verse afectada en los próximos años debido a que el sol está empezando a despertar.


La traducción científica de todo esto es que en uno o dos años el planeta Tierra puede que empiece a notar una alta actividad solar que se podría reflejar en la llegada de tormentas solares. Para aquellos que aún no me hayan abandonado y sigan interesados en lo que digo, una tormenta solar en la época en la que vivimos podría causar, como apuntan los científicos, veinte veces más daños económicos que el Huracán Katrina.


La forma en la que podrían actuar estos nuevos fenómenos climáticos afectaría sobre todo a los satélites y medios de comunicación que verían como, un incremento de la actividad solar, afectaría a los componentes de los satélites que en la actualidad rigen y controlan nuestra vida puesto que los mismos sirven y permiten la navegación aérea, el uso de la telefonía móvil o el simple visionado de la televisión.


Pero ¿y si la tormenta incrementara su actividad y llegara más allá del simple deterioro del material que flota “ingravitatoriamente” a nuestro alrededor? ¿Se imaginan ustedes que en vez de llover agua, cayeran chorros de fuego? La única posibilidad que podríamos tener sería la de vivir en submarinos y eso siempre y cuando, estos estuvieran preparados para las altas temperaturas que se sufrirían en el mar a través del constante calentamiento producido por las tormentas.


Y se acabaría eso de ir a la playa, coger olas, pasear al perro por la avenida y sobre todo tomar el sol. Nuestra melanina tendría que vivir una constante reclusión solar a no ser que sacaran al mercado, el factor de protección solar 8 mil. Y perdonen si todo esto les resulta pesimista pero si voy a tener que llevar un chubasquero o un paraguas de titanio, mejor empezamos todos a ir al gimnasio desde ya.


No obstante y yo como siempre en mi afan de hacerme rico, algo que nunca conseguiré, voy a empezar a comprar ventiladores y aparatos de aire acondicionado porque si este dia llega, más de uno me pagará lo que le pida por un poco de aire fresco. Por cierto que si guardan el ticket de esta editorial hasta 2012 tienen un 10% de descuento.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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