BUHUHUHUHUHUHUHUHUHUHU…

¿Cuándo termina el dichoso mundial de fútbol? No es que esté cansado de tanto partido o tanta insistencia en que España se llevará el mundial cuando sufrimos para pasar de fase aunque ayer no fuera así ante Portugal, lo digo más bien por las dichosas trompetas que están siendo y seguirán siendo protagonistas de esta cita futbolística. Las Vuvuzelas.


El sonido que emiten estos extraños y autóctonos instrumentos musicales sudafricanos se asemeja al zumbido de una abeja o avispa y es tan constante y molesto que se te mete en la oreja hasta tal punto que crees que es incluso normal. No entiendo como han permitido que un elemento de viento como este se siga tocando durante el transcurso de los partidos porque ya no sólo los comentaristas deportivos no se oyen entre ellos sino que hasta los jugadores acaban por no dar pie con bola (miren que bien me ha venido esta expresión) durante los 90 minutos.


Pero lo más curioso de todo ya no es que se utilice en los partidos, lo más preocupante es que son muchos los que han visto las grandes oportunidades que presenta la vuvuzela en sí y las están aprovechando para llevar a cabo sus fines más molestos. Por lo visto, antes en el Congreso cuando un partido no estaba de acuerdo con lo que exponía su adversario, golpeaban con los nudillos la mesa para mostrar su desacuerdo. Pues desde la pasada semana se ha visto en el congreso como han sustituido este machaque “nudillar” por las exitosas vuvuzelas y sepan que el resultado ha sido igual de molesto, sobre todo por la imagen. No saben ustedes como impresiona ver a Rajoy o a Zapatero tocar la trompetita.


Pero hasta en los hogares españoles se utiliza ya el alargado instrumento musical. Sé de una pareja, que cansada de discutir e intentar elevar la voz, tanto uno como otro durante sus disputas familiares, han optado por pegarse unos trompetazos de Vuvuzela en vez de reñir oralmente y como el zumbido que oyen es similar a lo que antes no querían oír, en las disertaciones de su pareja, les está funcionando tan bien que incluso piensan regalarle una a la suegra de cada uno por Navidad.


Lo que más me ha molestado de la Vuvuzela ha sido que no me deje dormir la siesta. Tengo la mala costumbre de poner la tele para descansar a mediodía pero claro, como ahora todo es fútbol, pongas la cadena que pongas se oye el sonidito de fondo y más de una vez he saltado de la cama pensando que era un ejercito de mosquitos el que me iba a atacar.


Pero hay que ser condescendientes con los africanos y dejarles que demuestren su alegría a través de estas trompetotas. Que si nosotros tenemos a Manolo el del Bombo, ellos tienen su particular forma de animar. Lo mejor de todo es que el mundial se está desarrollando en Sudáfrica porque si se llega a haber jugado en Escocia, tendría que haberles hablado de los verdaderos soplagaitas…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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