PATATÍN PATATAN !!!

Es un ´pájaro? ¿Es un avión? ¡No!, ¡¡Es la Super–Papa!!. Aunque poco tirón comercial tendría una película que incluyera este pequeño texto copiado de un film con súper héroe de los de verdad, he de decir que es la mejor forma de comenzar hoy, para ir abriéndoles el apetito informativo.


El que haya comenzado mi editorial hablándoles de la papa en su versión extraordinaria tiene su sentido y es que es reciente la creación de una papa que, por el contrario de las demás, puede sobrevivir en condiciones climatológicas imposibles para los tubérculos de toda la vida. Y cuando digo tubérculo no me refiero a la petición erótica de un indio americano de mostrarnos sus posaderas, me refiero al alimento, por si alguien se despista.



No piensen que el tema de hoy es aburrido porque no lo es, quizá es controvertido el que imaginemos que hay papas que son superiores a otras porque, aunque así es, no queremos tampoco desdeñar a ese alimento tan querido que nos ha acompañado desde que nacemos hasta el día de nuestra muerte y que ahora se verá relegado por esta nueva versión. La Papa 2.0


Por lo visto, el que haya nacido una superpapa tiene como responsable a un profesor de agricultura de la Universidad hebrea de Jerusalén, que ha realizado una investigación de tan solo 30 años para llegar a dar con lo que es una papa que se puede regar con agua salada y que es capaz de crecer en condiciones inimaginables y en climas extremos. Y todo esto lo ha conseguido en tan solo 30 años. Que pena que ya tenga una cierta edad, porque podríamos haber disfrutado con otros 30 años de sus estudios de un pepino que se auto-enfría con luz solar o de una remolacha que cambia de color si la miras de reojo.


Pero por lo visto el hallazgo de este buen hombre ha revolucionado los mercados de países allí donde la papa no es tan famosa como es en los de Oriente Próximo. El clima de altas temperaturas y la escasez de agua dulce provocan que en esas regiones nuestra papa sea un lujo y el que ahora se puedan cosechar en la arena del desierto y con agua salada para ellos es la panacea.


Pero quizá no nos estemos dando cuenta del nicho de mercado que se nos abre en Oriente Próximo porque a lo mejor los “Próximorientales”, que así se llaman los de aquella zona, desconocen qué hacer con la papa. Podríamos abrir la primera Universidad Culinaria de la Papa y en la cual se podrían impartir clases de cocina con el ingrediente estrella.


Si creen que me estoy pasando les diré que no, ya que la papa nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. ¿O acaso creen ustedes que la papilla se llama así porque tiene nombre infantil? Y que me dicen de la tortilla de papas, quien no disfruta con una rica tortillita. O las papas fritas con huevos fritos. Y las papas sancochadas con pescadito. O un caldito de papas. Son muchos los platos que nuestra cocina posee y cuyo ingrediente fundamental es la papa.


Pero el único plato que no tendremos que enseñarles a hacer a los de oriente será el de cómo se preparan unas papas arrugadas. Porque si van a plantar el elemento en cuestión en una tierra que está a 55 grados de temperatura y encima las van a regar con agua salada, solo les va a faltar el chorrito de limón.


Una cosa más, decirles a estos nuevos paperos, que disfruten del tubérculo con placer y que no cometan el error, como ya hiciera yo en su día, de decirle a un nutricionista eso de :“no como papa, porque la papa engorda”. Su respuesta fue certera: La papa no engorda joven, engorda el que se la come.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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