LOS BORRACHOS Y LOS NIÑOS NO DICEN MENTIRAS…EL RESTO SÍ

Vaya resaca de Debate sobre el Estado de la nación. Aún me duele la cabeza de tanto y tanto discurso. Siempre que llega el día siguiente pienso, no vuelvo a beber más información de un debate de este tipo. Pero no sé que fuerza tiene sobre mí este tipo de encuentros, que genera una adicción difícil de controlar.


Tras empezar despacio el primer día y con tranquilidad, pensando que podría dejarlo por la tarde, di un sorbo a la primera intervención del Presidente Zapatero, con la sorpresa posterior de saber que ni me hacía daño ni me generaba euforia lo tomado. Un repaso a lo ya planteado y ni una sola novedad. Algo que suele pasar cuando la botella está medio vacía, pero situación que algunos ven como medio llena.


Por la tarde, decidí continuar y le pegué otro trago al debate. De un tirón me bebí la intervención de Mariano Rajoy, pero debe ser que no me sentó muy bien lo ingerido porque de repente me puse agresivo y sólo quería que se fuera el de por la mañana para ponerme yo. Que se disolviera el parlamento, o que se convocaran elecciones generales. Y es que encima a todo esto, el que jalearan tanto los compañeros al que intervenía en ese instante, hacían que mi euforia creciera. Pero al final después de tanto ímpetu siempre llega el bajón, un bajón que me dio cuando vi que detrás de tanta pasión no había base alguna y menos, medidas concretas, así que me fui a dormir la mona.


Al día siguiente por la mañana ya me empezaba a doler la cabeza, pero como nunca es suficiente, decidí volver a empinar el codo y darle una oportunidad al producto de nuestra tierra y sorbo a sorbo, me bebí toda la intervención de la responsable de los nacionalistas canarios y comprobé que, aunque parece no llevarse bien con el que gobierna el Estado, sólo lanza mensajes encriptados, para ver si se fija en ellos, sobre todo a estas horas de legislatura en el que todos los gatos son pardos y da igual ocho que ochenta.


La respuesta del Presidente nubló aún más mi conciencia puesto que, como si de un futuro esposo que no está convencido de su inminente matrimonio, todo fueron promesas concretas, pero sin certeza alguna de que lleguen a cumplirse. El Régimen económico y fiscal, como regalo de bodas. Las tasas aeroportuarias, para tener un viaje de novios en condiciones y la situación del plátano, como postre principal del convite sellaron la alianza, aunque nadie descarta que la novia se quede esperando sola en el altar.


Lo que más me contrarió fue que, debido a mi exceso de debate durante dos días me pareció que por la tarde en la segunda jornada, Mariano Rajoy no estuviera presente. Luego creo que alguien dijo que no se encontraba bien y que no está acostumbrado a tantas y tantas horas de palabras que provocan el éxtasis de los que las oyen.


Y si les digo que no vuelvo a beber de la clase política en estos encuentros seguro que no me creerán pero si no me equivoco hubo un tercer día. Jornada en la que intervinieron los menos representados, de ahí que nadie se acuerde o algunos tengan lagunas mentales sobre estos discursos.


En definitiva, ahora me tendré que tomar unas cuantas aspirinas para ver si se me pasa esta resaca política y todo por culpa de no hacer caso a aquellos que se han desintoxicado de esta adicción. Rehabilitados que me aseguraron que un debate de este tipo solo demuestra una cosa: Que mientras más bebas de el, peor te va a sentar…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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