EN VERANO NO LA ABANDONES…ELLA NO LO HARÍA…

Tengo que marcharme de vacaciones y no se que hacer con mi casa. Vivo en una urbanización de “alto standing” (término que utilizo, pero que desconozco su significado) y rodeado de gente con un alto poder adquisitivo. Es lo que tiene ser importante. Pero llegado el verano siempre me planteo el mismo problema. Hay tanto ladrón suelto, tanto vándalo con muy mal genio y sobre todo tanto vecino con perro que no recoge los excrementos que sus animales dejan delante de mi puerta, que me planteo el poner seguridad privada para este mes de vacaciones.


Mi capricho me va a costar una pasta gansa y es que he leído en estos días que la residencia privada del Presidente del Gobierno de Canarias es vigilada por agentes de la Benemérita y el coste mensual que tiene este servicio y que se traduce en dietas, es de 11 mil euros. Yo en realidad pensaba en poner un par de cámaras de esas que ni siquiera están conectadas a un centro de seguridad y que se mueven gracias a cuatro pilas Triple AAA, y cuyo mayor problema reside en que han de ser pilas alkalinas, porque sino el movimiento es muy lento y se nota.


Pues ante mi inversión que no sobrepasa los 40€ de las dos cámaras y los 5 euros semanales que me pueden costar los dos paquetes de pilas, creo que los 11 mil euros distan mucho de lo que tenía pensado gastarme. Y es que con un montante así, lo único que puedo pensar es que la casa del señor Rivero está vigilada por toda la Guardia Civil de Canarias. Porque casi dos millones de pesetas al mes, es mucho dinero en dietas, ¿y si están a dieta, por qué sale tan caro? ¿No se supone que comen menos?


De todas formas, lo mejor que tiene el que la casa del señor Rivero esté tan bien vigilada es que podrá irse de vacaciones con total tranquilidad ya que no habrá nadie que se le acerque al buzón para dejarle publicidad y atiborrárselo, siendo esta una señal muy común para que los cacos sepan que en esa casa no hay nadie.


Tampoco se atreverán los estivales ladrones a dejar una marquita en la puerta de la residencia del presidente para recordar si hay alguien en casa, si esta tiene cámaras o si en realidad está vacía. Creo que a lo más que llegarán los amigos de lo ajeno, es a dejar marcado en la entrada de la residencia del jefe de los canarios, el dibujo de un tricornio para recordar que la casa está rodeada por cientos de agentes de la Guardia Civil.


Pero ante toda esta polémica y viendo que toda la Guardia Civil se ocupa de la casa del señor Rivero voy a llamar a los de la Policía Canaria, que según tengo entendido, tras dos semanas de duro trabajo ya están de vacaciones y seguro que alguno me podrá ayudar con mi problema. Y quien sabe, a lo mejor abro la veda y les encuentro por fin competencias a estos buenos agentes que siguen dando tumbos esperando saber qué pueden hacer y qué no. Aunque seguro que al final me decantaré por la cámara de mentira y así no molesto a nadie. Y es que ya lo decía el filósofo Esopo: La insignificancia es siempre, una garantía de seguridad.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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