ES LA HORA DEL RECREO SANO…

Mas sanos y menos obesos, así serán los niños españoles en un futuro gracias al acuerdo que adoptó la pasada semana a través del Consejo Interterritorial, el Ministerio de Sanidad y las autonomías.


Se retirará la bollería industrial a través de las máquinas expendedoras ubicadas en los colegios y se fomentará el consumo de frutas y zumos. Una iniciativa saludable para que los más pequeños dejen a un lado esos productos ricos en grasas y azúcares. Productos por cierto, que generan atracción entre los escolares sobre todo por las grandes campañas publicitarias que los acompañan.


Pero la dieta equilibrada de un niño ha de comenzar en su propia casa. En nuestros días, el poco tiempo con el que cuentan los padres para proveer a sus hijos de un buen desayuno, hace que carguen sus mochilas con pseudo-alimentos como batidos de colores que lo que menos llevan es leche, zumos de frutas sin azúcar, sin conservantes y en algunos casos sin frutas, o incluso refrescos con alto contenido en cafeína. Pero lo peor lo encontramos en los croissants de chocolate, palmeras sin dátiles, donuts sin agujero y mini paquetes de galletas variados que más que contenido alimenticio vienen provistos de promociones del dibujo animado de moda o de la serie infantil actual. Y eso, no alimenta.


En mi época escolar, allá por el año 1916, mi madre me preparaba un rico desayuno para el colegio que consistía en un pequeño tupperware con puré, un mendrugo de pan y como dulce, plátano escachado con gofio. Esas eran las delicias que te podías encontrar en cualquier recreo. Los más afortunados eran aquellos que además como postre tenían una manzana “Reineta”, o una pera “Conferance”. Incluso una vez un niño de tercero, tuvo la suerte de enseñarnos a todos en medio del recreo como su madre le había hecho un caldito de pescado. Lujo inalcanzable para el resto ya que, en aquella época, lo único que alcanzábamos muchos de nosotros a incluir de pescado en nuestra alimentación era alguna raspa de “caboso” o de “jurele”.


Por eso el que eliminen de los colegios estas máquinas expendedoras de bollería y refrescos varios que han convertido a nuestros escolares en ludópatas del desayuno antinatural, me parece una gran idea ya que será el primer paso para que empiecen a llevar una alimentación adecuada. Quizá ahora sea el momento también de que se les de una correcta educación física. Puesto que este sería el complemento ideal a la nueva dieta. De esta forma nuestros niños comerán como Dios manda, harán deporte, como mande su profesor y seguirán suspendiendo, como manda el sistema educativo.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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