SMOKE GETS IN YOUR EYES…

¿Todavía fuman? Pues no deberían porque creo estar seguro que ni saben lo que se están echando a la boca. Hace unos segundos, digamos…10, ha llegado a mis manos un estudio elaborado por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo y en el mismo se relata que el tabaco de hoy en día no tiene nada que ver con el que se fumaba hace 40 años. Por lo visto al igual que la industria farmacéutica crece y elabora productos que mejoran nuestra salud, las compañías tabacaleras también realizan sus investigaciones pero estas parece que no están tan dirigidas a que el tabaco sea tan sano.


Según revela este estudio y cito textualmente: “los azúcares añadidos para darles mejor sabor al tabaco se convierten mediante la combustión, en acetaldehído y este producto químico es adictivo por sí mismo y aumenta el poder adictivo de la nicotina. Otro producto también utilizado para que el tabaco tenga más aceptación entre los menores y las mujeres es el mentol. Este producto aparentemente inocuo lo que hace es multiplicar el poder adictivo de la nicotina de forma indirecta, como apunta el comité.”


Tras leer esto las preguntas que vienen a mi cabeza son miles, que digo miles, muchas más, cientos de cuestiones que sería imposible fueran desveladas sin que mi vida corriera peligro. Pero qué es una vida a cambio de la de millones de personas que siguen fumando y que no encuentran explicación alguna a su adicción. Una situación traumática sobre todo para aquellos de gran fuerza de voluntad que se ven vencidos por un cilindro nicotínico.


¿Acaso los gobiernos son tan permisivos que carecen de centros de investigación donde se pueda comprobar que es cierto que el tabaco es tan nocivo para la salud que debería estar prohibido? Creo que intereses económicos más que saludables mueven a los regentes de todos los países del mundo puesto que permiten que la gente se siga envenenando sistemáticamente.


Y si en realidad los cigarrillos de hace 40 años tenían más tabaco que los de ahora, ¿los actuales que tienen? ¿Pinocha seca con productos químicos? ¿Hojarasca de árboles de secano caída en otoño? Así no hay quien de una calada. Los que me conocen bien, o sea mis amigos, los dos, saben que odio el tabaco, pero eso no quita para que sea permisivo y entienda que a la gente le guste fumar. Lo que no permito es que se envenene a los habitantes de este planeta con sucias artimañas que “endulcen” los efectos nocivos que tan peligrosa y mortífera arma tienen. ¿Qué será lo próximo? ¿Mini cigarrillos con sabor a compota para que los recién nacidos puedan empezar con el mal hábito?


Espero no se sientan ofendidos si pido que sea ilegal el tabaco, pero espero que entiendan que es por su propio bien y que si quieren dejar de fumar, lo primero es, que le digan a su mano que no coja ni uno más de estos asesinos con forma de rollitos blancos. Y si quieren disfrutar de algo placentero tómense un buchito de refresco, cómanse una sardina en lata, pelen una castaña o respiren el aire fresco de la playa, porque los mejores placeres de esta vida, no sueltan humo…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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