FIN-CHAO EN LA AUTOPISTA

Los chinos tienen que estar muy pero que muy enfadados. Por lo que hemos conocido a través de la prensa en estos días, en el tramo comprendido entre Pekín y la ciudad de Jining se ha producido el mayor atasco de la historia. Unas retenciones que han alcanzado los nueve días en algunos casos y que, según comentan las autoridades orientales, se podrían prolongar hasta mediados de septiembre, lo que significa un mes más en el coche.


Al parecer el atasco se ha producido por unas obras de mantenimiento que han provocado que el efecto mirón, y no hablo del efecto que tienen en nosotros el que el vecino de enfrente esté todo el día con los prismáticos intentando ver a nuestra esposa ligera de ropa, pues genere una serie de accidentes que incluso han deteriorado más la autovía china.


Pónganse ustedes en la situación de estos pobres conductores que, sentados en su vehículo, tienen que esperar con la primera marcha puesta, como su auto camina un centímetro para luego a la media hora volver a andar otro medio centímetro. Y todo ello empeorado por el constante tránsito de vehículos de gran tonelaje que ha generado que los retrasos sean mayores por imposibilitar la libre conducción a los habituales de esa carretera.


A nosotros nos resultaría imposible llegar a los nueve días de atasco, pero sí hace muchos años podíamos alcanzar uno o dos en la carretera vieja al sur y que en verano todos los canaritos elegíamos, por no haber otra principalmente, para desplazarnos a Playa del Inglés. Era llegar a La Laja y desde ahí podíamos ver como cerca del Faro de Maspalomas terminaba la cola. Imagínense que desesperación.


Recuerdo que un verano, yo tuve que hacer la Primera Comunión en el furgón de mi primo Carlos porque al encontrarnos entre Juan Grande y Vecindario ya no nos daba tiempo de volver para celebrar la comunión al día siguiente, así que decidimos aprovechar que mi otro primo estaba en el seminario eclesial y fue él quien me inició en los hábitos religiosos. La celebración contó con el Clipper de fresa que teníamos en la nevera y la ensaladilla de mi tía Maruquita a la que no le sobraban huevos, a la ensaladilla me refería. Las estampitas que les di a mis familiares fueron las cuatro cartas que contiene la baraja española y en la que se ve a la sota, puesto que según mi padre, el parecido era total.


Pero si volvemos al atasco asiático, se preguntarán de qué manera han sobrevivido todos estos conductores a tan excelsa aventura en el asfalto. Pues de los vendedores ambulantes que han sabido aprovechar la situación y no han desperdiciado la oportunidad de ofrecer comida y útiles de primera necesidad a todos los allí atascados. Por cierto, según comentan, las ventas que están realizando superan hasta cuatro veces los precios reales. Así que si me disculpan, me voy hasta finales de septiembre a China, fecha según dicen en la que terminará este gran desastre automovilístico y lo haré para hacer negocio, ¿o creen ustedes que después de tanto tiempo los conductores no terminarán con una “ciática”? Y no me sean mal pensados que no les hablo de compañía femenina del país sino del dolor que ataca la parte baja de la espalda, así que venderé sillones de bolas para chofers…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s