TRABAJO EN CURSO…

A partir de ya, si no tengo ganas de hacer un curso, me puede caer arriba la del calamar. Y no la del “Calamaro”, que este cantante está últimamente muy mosqueado con sus redes sociales. Hablo de la última iniciativa puesta en marcha por el grupo socialista en la que se detalla que los desempleados tendrán la obligación de atender a los cursos o actividades de motivación e inserción laboral desde el primer día que cobren la prestación o sino serán sancionados.

Realmente si hacemos una lectura somera, y no sopera, esta nueva idea suena a amenaza más que ayuda a los desempleados puesto que si no realizamos uno de estos interesantes cursos podría caernos una multa, según dicen algunos, de hasta 100 euros. Pero en realidad en lo que deberíamos fijarnos es en la intencionalidad de esta iniciativa puesto que suena más a: “No tengo dinero para seguir pagando prestación y te obligo a que te niegues a hacer un curso y así yo me ahorro unas perrillas”.


Desde el partido aseguran que esta propuesta tiene como fin incrementar las posibilidades de que el parado encuentre trabajo. Así, si de repente estoy en situación de desempleo y me hago un curso, el siguiente paso según ellos, será el de dar un salto a un universo paralelo y verme ya trabajando porque sino no entiendo como después de tener una carrera universitaria y un master, el que me haga un curso de 40h. en una academia cuasi-homologada me va a abrir las puertas del mundo laboral.


Esta modificación de la situación de los desempleados provocará que el Ministerio de Trabajo pueda sancionar al parado desde el primer día con la pérdida de un mes de prestación, o sea que no son 100 euros, o la pérdida definitiva de esta ayuda si este es reincidente. ¿Pues saben qué?, que ahora solo falta que especifiquen más esta nueva medida y ahora les digo por qué.


Pues porque, aunque esta es idónea para luchar contra la economía sumergida, y no hablo de los bienes capitales de los seres marinos sino de aquellos que trabajan a espaldas del estado, la medida puede afectar inversamente a aquellos que no hacen trampas.


En el primero de los casos, los que están cobrando el paro y encima hacen sus trabajitos aparte para no pagar a hacienda, ni seguros sociales ni nada parecido, tienen los días contados. Como es el caso de mi primo Perico, que desde que le pararon, en 1989, no ha dejado de cobrar el desempleo pero mientras ha seguido trabajando por su cuenta y ahora posee la mayor cadena hotelera de España.


Pero como tambien les comentaba que hay casos diametralmente opuestos, les relato el de mi sobrina Eduvigis, que aún con tres carreras en su poder; Empresariales, Dirección y Administracion de Empresas y Derecho, se ha visto obligada a aceptar de forma consecutiva una serie de cursos como los de: costura, encofrado o electrónica básica, que a buen seguro no simpatizarán en su curriculum con el resto de logros académicos conseguidos.

Con esto sólo quiero decir que la iniciativa será buena siempre y cuando la obligación de hacer estos cursos tenga un fin complementario a nuestro estudios y no sea tan sólo una herramienta más para que estos casi cuatro millones de parados estén entretenidos. Que yo si quiero entretenimiento, me voy a pescar. Y es que ya lo dijo Albert Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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