HAAY FAAANTA, BEEER, COOOOLA…..

¿Considera usted que su hidratación es la adecuada? Lo pregunto y, aunque se que será difícil obtener respuesta, porque primero, es una pregunta retórica y segundo porque en realidad tampoco me importa mucho. Y no quiero que se me ofenda nadie pero es que ya se la respuesta y es que, según el Observatorio de Hidratación y Salud, los canarios son los españoles que más tiempo pasan en la playa sin beber.


Dicho esto, ahora es el momento de empezar a matizar lo anteriormente expuesto porque en primer lugar, desconocía, como tantas cosas que no llego a comprender, que había un Observatorio de Hidratación. Por lo que el nombre del organismo indica, parece que hay gente siguiendo a otra gente y esperando a ver si beben o no, o apuntando en su cuaderno de estadísticas si estas están al borde de la deshidratación.

Pero quizá el dato más relevante de este asunto radica en la cantidad de líquido que deberíamos tomar, sobre todo cuando vamos a la playa, para estar dentro de los parámetros que desde el observatorio indican correctos puesto que, consideran que beber menos de tres litros al día no es bueno. A lo que yo me pregunto…¿acaso debería ir con una carretilla empujando una garrafa de 8 litros y terminármela antes de que acabe el día? Por que si es así, creo que los ecologistas terminaran denunciándome por el vertido ‘descontrolado’ de aguas residuales en nuestro litoral.


Pero si somos objetivos y atendemos al razonamiento de este colectivo, es cierto que habría que beber más de tres litros al día para llevar una correcta hidratación, lo se por el tío abuelo de mi primo Filiberto, ya que este buen señor se bebía cuatro botellas de ron al dia y no murió por deshidratación, murió de cirrosis.

Por eso es fundamental hacer caso a los consejos de aquellos que saben y que han estudiado los hábitos de los ‘anti-líquido-ingirientes’ para darnos cuenta de que no es saludable tumbarnos encima de una roca en la playa del cangrejo durante seis horas y encima esperar que al dia siguiente nuestra piel esté igual de tersa que la de un recién nacido.

De ahí que me aventure, con el permiso de Sydney Pollack, a cambiar el título de una de sus mejores películas, en la que un considerable grupo de personas danzaban sin descanso en un peculiar maratón de baile, por ello la tituló ‘Danzad, danzad malditos’. Así que yo les digo: ‘Bebed, bebed angelitos’ porque si nuestro cuerpo es como un manantial, no dejemos entonces que se sequen sus acequias…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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