HOLA DON PEPITO !!!

125 millones de años, esa es la edad, no de Marujita Diaz ni de Sara Montiel aunque pueda acercarse, sino del esqueleto fosilizado que se ha encontrado en nuestro país, más concretamente en Cuenca. El dinosaurio, de grandes dimensiones es un carnívoro, adulto, que mediría unos seis metros de largo y que viviría en un humedal, una marisma con clima subtropical, en lo que ahora es la Serranía de Cuenca, como indicaron recientemente los científicos españoles encargados del proyecto, en la revista Nature.


Hasta aquí la noticia es puramente científica, pero cuando hablamos del nombre y apodo que recibe este depredador, ya podríamos adentrarnos un poco más en la constante friki que caracteriza a España. Según los investigadores, el “Concavenator Corcovatus”, que recibe así su nombre por ser el “cazador corcovado de Cuenca” ha sido apodado cariñosamente, Pepito. Pero ¿qué lleva a un científico a apodar a una más que probable bestia asesina, Pepito? ¿Un trauma infantil por ser Pepito el que le robaba el desayuno? En casos como este, el nombre ideal sería “Carnivoreitor” o incluso “Cuencator”, haciendo honor al lugar donde fue encontrado.


Si nos centramos en el animal, la joroba que posee quizá es el elemento más discordante , puesto que se trata de una estructura ósea insólita y hasta ahora desconocida en otros dinosaurios. Según apuntan los primeros estudios, esta tendría una función termorreguladora o lo que vendría a ser algo así como un radiador. El siguiente paso del estudio parece que se centrará en encontrar el tapón para echarle el agua al radiador y evitar sobrecalentamientos.

No obstante, esta teoría aún carece de fundamento científico y el uso que esta joroba tendría sigue sin desvelarse. Aunque yo creo que la respuesta es bastante clara. La deformación de este animal servía para que los primitivos humanos pasaran por su joroba sus boletos con el fin de que les diera suerte en el sorteo de la época, sorteo por cierto que dada la antigüedad pasó a llamarse, Lotería Primitiva.


Desvaríos infundados aparte, este gran hallazgo demuestra que en España hace muchos, muchos años, y antes de que llegaran los políticos corruptos y los desalmados empresarios, ya existía una especie de animal asesino capaz de comer carroña si se le presentaba la ocasión. La única diferencia, que este nunca se mostró con piel de cordero.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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