LIBERTÉ, EGALITÉ, FRATERNITÉ…

Hace tan sólo unos días he llegado de vacaciones y veo que la situación en Francia en vez de mejorar, ha empeorado. En mis días de descanso estuve tentado de visitar el país galo pero entre la amenaza de bomba en la Torre Eiffel, que obligó a desalojar a más de 2.500 personas en pocos minutos y la deportación de los gitanos rumanos han conseguido disipar cualquier interés que antes pudiera despertar en mí el país del amor.


Y es que al parecer las medidas del primer ministro francés, Nicolás Sarkozy, medidas por cierto que no destacan por ser de gran altura, han provocado que desde la Comisión Europea hayan elevado el tono ante lo que consideran una grave discriminación de las minorías étnicas. Entre las palabras que hemos podido oir en estos días, destacan las de la Comisaria de Justicia Europea, Viviane Reding, en las que esta afirmaba que lo que está haciendo Sarkozy se parece mucho a la deportación de judíos en la Segunda Guerra Mundial.


Cierto es que las palabras de la comisaria son duras pero la expulsión de estos seres humanos, indistintamente de cual sea su etnia, raza, religión o comida favorita, también lo es. Y es que no se entiende como en pleno siglo XXI, un país tan sociabilizado y próspero como es el francés, adopta medidas injustificadas contra una minoría que ha sido perseguida casi desde su existencia.

Si es un problema de super-población, quizá deberían ser más cautos a la hora de controlar sus fronteras. Y prueba del disgusto que tienen en Rumania, país que cuenta con un alto índice de estos deportados, se pudo ver en la “comedida reprimenda” que se llevo el ‘petit galo’ en la última reunión de la comisión europea la pasada semana por parte del máximo dirigente del país. Es como si tienes una tienda y le pones al hijo de una de tus clientas, una manzana que consideras podrida para que se la lleve entre las que están buenas esperando que nadie se de cuenta. Imagínense la cara que se te puede quedar cuando ves a esa mujer acercarse a cantante las cuarenta. Pues esa cara fue la misma que se le quedó a Sarko.


Lo dicho, que es una lástima que tengamos que hablar aún en esta época de migraciones forzadas o deportaciones y sobre todo cuando el protagonista es un país donde siempre se ha vivido bajo el lema de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”…


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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