MENOS CO-DOS

Recordarán estimados amigos que la pasada semana les hablaba del calentamiento global y todo eso. Pues hoy y para cerrar esta semana medioambiental por la que me ha dado , les quiero hablar del “Protocolo de Kioto”, y no me refiero a la forma más o menos correcta que hay para comer en un restaurante oriental, les hablo del acuerdo internacional que tiene como objetivo reducir la emisión de gases como el CO2 que producen este fenómeno.


Al parecer, España está dentro de los países que no ha cumplido hasta el momento con la reducción prevista y tendrá que pagar una cantidad considerable por no decir escandalosa. 638 serán los millones de euros que nuestro país tendrá que desembolsar por el incumplimiento pactado en su día. Si empezamos a buscar culpables, todos los dedos señalarán al actual Gobierno Estatal pero ante tal acusación he de decir que no estoy muy de acuerdo. Por que si nos fijamos, somos nosotros los que no hemos puesto esa bombilla de bajo consumo que nos enviaron a cada uno de los españoles con el objetivo de ahorrar electricidad y ahora pedimos cuentas. También en Canarias están libres de toda culpa puesto que el ejecutivo regional no ha sido el culpable de que la energía eólica, que en el futuro será el motor de la electricidad mundial con unas cuotas del 20%, aún no sea una realidad en nuestro archipiélago. Los culpables lógicamente somos nosotros.


Los 638 millones de euros que se presentan como sanción ejemplar serán extraídos por el ejecutivo central de lo que le saquen a los que en su declaración de la renta tengan que pagar más por ganar más, del incremento del Iva, aunque en Canarias no nos toque directamente, y también de algún que otro apaño que se pueda hacer para seguir pagando y pagando por firmar documentos sin leer la letra pequeña. Por lo visto, esta especie de sanción repercutirá positivamente en aquellos países que sí están cumpliendo con su deber y que prestarán apoyo a los que no lo están haciendo correctamente como España.


Y es que en una economía tan resentida como la que tenemos, el que encima tengamos que pagar por no conservar nuestra naturaleza se hace aún más doloroso. Yo, como medidas propondría que obligatoriamente aquellos que pretendan construir, sea cual sea el lugar o las dimensiones, tengan a bien, proveer de un bonito bosque la zona en cuestión ( y he dicho bosque y no jardín). De esta manera viviríamos en medio de la naturaleza y encima ayudaríamos al medio ambiente. Porque si hay algo que nos han enseñado es que la reforestación juega un papel fundamental en la reducción de gases nocivos.


Y si encima todos aquellos terrenos abandonados, en los que sólo se acumulan basuras y rastrojos son replantados, a la espera aunque sea, de que tengan otra utilidad, y encima son regados con aguas tratadas, para que el gasto de uno de los bienes más preciados no genere coste alguno, no sólo reduciría también el calentamiento global sino que además generaría empleo ya que estos terrenos no sólo tendrían que ser plantados sino que llevarían un mantenimiento del que se harían cargo una buena serie de operarios.


Pero creo que aunque mis ideas le parezcan a algunos descabelladas y a otros posiblemente posibles quedarán en el olvido, puesto que si hay algo que está más que comprobado es que, haya contaminación, cambio climático, gases nocivos o cualquier otra cosa, el único verde que mueve a aquellos que nos regentan no es el color de los bosques, sino el verde del dinero.


Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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