LO QUE EL VIENTO NOS DEJÓ…

Jesús, María y José. Este clamor religioso se podía oír ayer en cualquier parte de Canarias fueras a donde fueras por culpa de la tormenta que nos azotó. El mal tiempo y la fuerte borrasca, que casi del mapa nos rasca, generaron comentarios de este tipo y algún rezo extraordinario al ver como la situación se iba complicando conforme pasaban las horas. Han sido muchas horas de tensión, tensión que se fueron disipando a lo largo del día al ver como poco a poco la tormenta dejaba paso a la consabida calma.


Pero, qué le lleva a un temporal de este tipo a visitarnos cinco años después, y con sólo un día de diferencia, del desastroso Delta? Yo se los diré, porque gracias a los estudios que he realizado en este lustro sobre los “Hábitos Inverosímiles de las Previsiones Oceánicas” y que cariñosamente he decidido denominar Proyecto HIPO, estos fenómenos atienden a una sencilla razón. La razón es la de meternos la madre naturaleza, el miedo en el cuerpo con su poder a través de una borrasca capaz de quitarnos hasta el Hipo, pero no el hipo de mi proyecto, sino el otro.


Lo que ayer se vivió en Canarias no tiene nombre, bueno sí, Alerta Roja. Y nos dejó imágenes asombrosas. Las ráfagas de viento eran tan fuertes que ya no volaban los papeles de las papeleras, volaban directamente los contenedores. Y es que 170 km en viento dan para mucho. Conozco a una madre despistada que no se dio cuenta que se habían suspendido las clases y mandó a su hijo al colegio. La mujer, que vive en Guía al ver que el pequeño no llegaba a la hora del almuerzo llamó para comprobar donde estaba. Y sí que estaba en el colegio, pero en uno de San Bartolomé de Tirajana, que fue donde lo dejó el fuerte viento.

Aunque peor fue lo de Antoñín el Cocinilla, que tras 25 años de pelea con su mujer, porque éste nunca sacaba la basura, tuvo que ceder al decirle ayer a su esposa que sólo sacaría la basura cuando viera un burro pasar volando. Lo que no se esperaba Antoñín es que su vecino “Mastro Juanito” no amarrara a Clarito, su burro, la noche antes del temporal. Por lo que la mujer del cocinilla al ver a Clarito por los cielos le gritó: Antoñín, ya puedes empezar a sacar la basura. Y a ver si hay suerte y de paso sales volando tú también.

Así que lo único que nos queda ver es si realmente se cumple el ciclo de 5 años entre fenómeno atmosférico adverso con mala uva y fenómeno atmosférico adverso con aún más mala uva. Ustedes por si acaso tengan cuidado que aún está cayendo una buena y aunque el viento no se haya quitado del todo, algo de lluvia sí continúa y no moja, no, es que empapa. Pero tranquilos que todo llega y ya lo dijo Francisco Morales Santos: Los pájaros saben que no hay invierno que dure cien años y que, al pasar la tormenta, la primera semilla que brota es el sol.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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