PROPOSITOS DESPROPORCIONADOS…

Estamos en el tercer día del año y yo ya he realizado alguno de esos cambios que nos planteamos antes de que termine una etapa de nuestra vida, ya sea porque termina el verano y decidimos no depilarnos más la espalda porque llega el frío, ya sea porque nos ha dejado nuestra pareja y prometemos que no nos ponen más los cuernos o simplemente porque llega un nuevo año y queremos variar cosas en nuestra vida. Esos cambios llevan el nombre de propósitos.

Una de las cosas que tenía que sustituir de mi anterior vida de 2010 era reducir la inacción deportiva. El ostracismo al que había condenado mi chandal debía de ser remediado con un cambio en mi actividad física, así que en el segundo día del año ya corrí dos kilómetros de carrera contínua, me he dado una buena paliza con tres partidos de tenis y además he batido el record de España en lanzamiento de jabalina. La verdad es que nunca pensé que los juegos deportivos de la consola de mi sobrino agotaran tanto. Menos mal que me puse el chandal, me habría sacado de quicio sudar la ropa de los domingos.

Otro de los cambios que he conseguido hasta el momento es el de ser más austero en mis gastos. Ya saben, ahorrar todo lo posible siendo consecuente con la situación económica que tenemos y generando confianza en mi cartera para que los billetes se multipliquen y las monedas se reproduzcan. Y lo he conseguido yendo a comer a casa de mi madre, vaciándole con una manguera el tanque de gasolina al coche de mi padre para llenar el mío y permitiendo a mis amigos y conocidos que me paguen todo lo que pido cuando salimos por ahí.

Y ya por último también he avanzado en el terreno sentimental, mi gran deuda para con las féminas. Las mujeres siempre se han alejado de mí porque según ellas nunca las escuchaba. Pero eso ya ha cambiado puesto que ayer mismo estuve 3 horas con una bella joven que no paró de hablar y en ningún momento la interrumpí con alguna excusa barata para librarme de su perorata. Así que el balance que puedo hacer en este tercer día de año no es otro que el siguiente:

Hago deporte y engordo 1 kilo por hora por hacerlo con la consola de mi sobrino, lo cual no me ayudará a bajar peso. El ratonearle comida a mi madre, ahorrarme la gasolina del coche robándosela a mi padre y dejar que mis amigos me inviten a todo ha generado que me pesara tanto la cartera que se me rompiera el bolsillo del chandal y ésta se cayera por la alcantarilla en una cloaca, cambiando radicalmente mi boyante situación financiera por una economía de lo más sumergida. Y si he podido estar aguantando 3 horas de conversación de una mujer, esto ha sido porque en la fiesta de fin de año, una canción de Pepe Benavente y su poco agraciado timbre de voz me dejaron sordo temporalmente.

Así que si ustedes tienen propósitos para este nuevo año, espero que tengan más suerte que yo que por intentar llevar una vida mejor obvié que la que tengo no está del todo mal. Y que sepan que si hay algo que no pienso cambiar es, mi matutina forma de contarles la verdad a través de estas pequeñas mentiras así que solo me queda desearles buenos días y Feliz año 2016.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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