CORRE, CORRE, QUE TE PILLO…

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Este pasado fin de semana tuvo lugar en la bonita isla de Gran Canaria una de las carreras más importantes a nivel nacional, la Transgrancanria 2011 y que, como bien indica su nombre, recorría la isla de Sur a Norte. 1440 participantes han formado parte de la prueba en diferentes modalidades y saliendo desde diferentes puntos. Pero los que comenzaron en la zona sur de la isla para terminar en la zona norte, corrieron empleando un tiempo que llegó en algunos casos a las 30 horas.

Lo que me hace preguntarme, ¿qué provoca en un ser humano el que de repente emplee 30 horas en estar corriendo en circunstancias que no tendría, por ejemplo, en un gimnasio?. Ahí tampoco entendería que alguien corriera durante tanto tiempo, pero al menos si comprendería que lo hace bajo techo y sin pasar frío o calor. Y es que pasar más de un día corriendo de un lado a otro aún se me antoja algo paradójico si lo relacionamos con el estacionismo que demuestra constantemente el ser humano.

Algunos expertos consultados de revistas como, “Aquí, el que no corre vuela” o “So-Corro” (ésta, en su versión inglesa) han asegurado que esta tendencia extremo-deportiva se asocia a una quema ingente de adrenalina acumulada durante mucho tiempo y a la que se le da salida a través de estas pruebas. Otra de las teorías que apuntan estos expertos corresponde a la necesidad, por parte de algunos pseudo-corredores, de usar las prendas deportivas que les han regalado en Navidad, a sabiendas de que con 30 horas de uso podrán volver a dejarlas de lado hasta el próximo año.

Pero no se crean ustedes que solo me baso en teorías científicas. También hablo desde la experiencia que, como periodista de investigación que soy, recabo tras realizar la documentación para estos textos. Antes que nada, he de decir que me habría encantado haber formado parte de la Transgrancanaria 2011, pero por haber entrenado en el sitio incorrecto no me ha sido posible. Me equivoqué al elegir la prueba anual del Empire State Building. Una cita que consiste en subir corriendo las 86 plantas en el menor tiempo posible.

Y sepan que casi gano si no llega a ser porque el ascensor era más lento que el vencedor. Vencedor por cierto que ganó la prueba por sexto año consecutivo al subir los 1.576 escalones en poco más de 10 minutos y luego se chivó de que yo había hecho trampas. Así que a los que sufrieron durante todo este fin de semana, muchas felicidades por su esfuerzo, y en lo que a mí respecta, estén tranquilos que seguiré corriendo pero a mi manera, con el juego “Güii Sports” de mi consola Nintengo.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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