UNA COPA DE MAS…

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Aun colea la celebración del Real Madrid por las calles de la capital de España. Un festejo como saben que acabo en atropello y posterior fallecimiento del trofeo recién ganado. Al parecer según apuntan todos los indicios, el gran peso de la Copa del Rey, de unos 15 kilos, y un mal movimiento de su portador, en ese momento, Sergio Ramos, provocaron que casi se hable tanto de lo que costó conseguir el título como de lo fácil que fue perderlo.

Y es que cuando la euforia se apodera de un deportista tras conseguir un objetivo, puede pasar cualquier cosa. Uno que también llamó bastante la atención el miércoles pasado fue Iker Casillas que desatendiendo a todos los efectos el protocolo no solo abrazó cariñosamente al Rey de nuestro país, sino que además plantó dos grandes besos a la reina terminando ésta asustada por pensar en un desenlace como el del efecto Sara Carbonero en el mundial.

De todas formas, quizá este suceso abra los ojos a los artesanos y joyeros para que en un futuro no muy lejano se sirvan de crear una pieza recordatoria de menor peso. La copa del mundo de fútbol por ejemplo, es más pequeña y más fácil de manejar. O incluso en la liga americana de baloncesto, la NBA, a hombres como castillos que son sus jugadores se les premia con un anillo. Por lo que quizá no sea un mal momento para pensar en un premio más significativo pero a la vez, más ligerito.

Se me ocurre que siendo la Copa del Rey, podrían darle una corona a cada uno, pero nada de oro y diamantes. Una corona de esas de cartón como las que te dan en el ‘Burguering King’. También siendo uno de los elementos culturales de nuestro país, podrían premiar a los ganadores con una flamenca de plata para poner encima del televisor o un bonito imán para la nevera con la imagen del Toro de Osborne.

De todas maneras, seguro que encuentran solución a tal desaguisado como volviéndose a gastar 12 mil euros en una nueva. Mientras, ya las redes sociales se han encargado de juzgar con humor el suceso con frases como: “Hay novias que tiran ramos y hay Ramos que tiran copas” o “Voy al baño, aguántame la copa que viene Ramos y me la tira”. Aunque yo particularmente creo que la frase que resume toda la celebración es esta: “Por un momento perdieron la copa, pero ya se encargaron durante la noche, de tener una o dos copas de más”.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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