EL ATRONADOR SONIDO DE LA NATURALEZA

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¿Oyeron ustedes los truenos de ayer por la mañana? El primero que pude escuchar fue a las 8 de la mañana, y lo primero que pensé, como ya he oído roncar a mi vecino, debido a las finas paredes que nos separan, fue que éste en esta ocasión estaba un poco más acatarrado de lo normal. Pero al estar en el trabajo ayer y después de un trueno que hizo vibrar hasta los cristales de mis gafas, me di cuenta que la cosa no tenía nada que ver con el señor que tengo al lado de mi casa.

En primer lugar pensé que se habían acabado las elecciones y lo que oía era el estallido de alegría de algunos y que se había mezclado con la decepción de otros. Luego al ver que no hemos pasado el 22M, pensé que eran los aficionados del C.D. Tenerife al creer que todavía se podían salvar del descenso pero tampoco. Y tampoco eran los aficionados de la Unión Deportiva alegrándose del mal ajeno porque eso no es algo que nos caracterice a los aficionados del club amarillo. Así que lo que me quedó fue pensar que el abrumador sonido que escuché ayer, era provocado por la naturaleza.

Según Aristóteles, para quienes no lo conocieran fue un filósofo griego, muy majo, a quien se le atribuye la creación de la lógica y la biología, el sonido del trueno se produce por la colisión entre nubes. Al parecer no despejó la duda planteada por ese conocido spot publicitario en el que nos preguntaban a que huelen las nubes, pero según el filósofo, sea cual sea su olor, éstas al chocar suenan como si se hubiese caído por la escalera un ferretero cargado de cajas con herramientas.

Pero al parecer, el bueno de Aristóteles andaba algo desencaminado porque las teorías que más peso cogen al respecto son las del siglo XX en las que explican que el trueno se produce por una explosión térmica del aire que se expande y que debido a esto provoca ese estruendoso ruido o algo así. Aunque si me dan a elegir, prefiero la del señor Aristóteles, ya no sólo porque es menos compleja, sino porque te hace pensar que el choque entre nubes no sólo produce el ruido del trueno sino que como resultado a alguna nube se le acaba rompiendo el radiador y cae todo el agua sobre nosotros.

De todas formas, lo que sí demuestran fenómenos como el trueno, es que a veces la naturaleza se manifiesta y nos demuestra lo insignificantes que somos y lo expuestos que estamos ante cualquier mínima muestra de su poder. Y cuando pensemos en todo el tiempo que nos ha llevado ir destruyendo el medio ambiente, será mejor que pensemos también cuanto le llevará a la naturaleza quitarnos de en medio.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Christiande dice:

    Soberbio, y grandioso querido Peri, como siempre. Sublime, a la par que entretenido.
    No lo hago por alabar tus orejas, que, saltan a la vista, (y al oido), lo hago por esa envidia sana, de ese verbo tan facil y la forma conjugar ideas. Me gusta. Follow on.

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