PESCA DOS PORQUE YA NO PODRAS PESCAR CUATRO…

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¿Han pensado ustedes lo que sería vivir en un mundo sin pescado? Cierto es que sería un mundo con mejor olor pero a la vez sería un mundo huérfano del sabor que nos proporcionan estos seres sacados del mar. Les hago esta pregunta porque hace unos días se ha presentado los cálculos de la New Economics Foundation y la alianza de organizaciones contra la sobrepesca Ocean 2012 sobre la reserva de pescado española.

Según los cálculos de los anteriormente citados, España consume todo el pescado que procede de sus aguas en el primer tercio del año con lo que nuestro país dependerá de la entrada exterior de pescado. Y es que al parecer, aunque se respete la pesca en los caladeros y se incremente la labor en las piscifactorías, (que por cierto éstas no son precisamente, y como yo creía, industrias con piscina incluida donde bañarte), el consumo de pescado en España es tan alto que empezaremos a pedir pescado del exterior en un corto espacio de tiempo.

Y si no me creen, solo hay que ver los datos que demuestran el elevado consumo de pescado puesto que en España, cada ciudadano consume una media anual de 44,8 kg (el cálculo está hecho con espinas incluidas). Mientras que en el resto del mundo la media se sitúa en 17,1 kg. Impresionante ¿no?. Al parecer esos documentales en el que se ven los fondos marinos o películas como las de Flipper el delfín o Liberad a Willy la orca pacifista, no han ablandado nuestros corazones y seguimos comiendo pescado sin tino, o con Tino, si está en la mesa.

Es tanto lo que comemos, que incluso se han encontrado familias que a los cereales con leche le incluyen sardinas. En el almuerzo comen ensalada de lubina, meriendan bocadillos de paté de anchoas y cenan café con leche y escamas. Al parecer a estas familias las tienen muy localizadas puesto que de tanto consumir al final se transforman. El padre suele ser un “pulpo”, la madre una “manta” por todo lo que duerme. La suegra una “vieja”. La hija, una “morena” que muerde como ninguna y el hijo, un “gallo”, porque es militar.

Solo espero que reduzcamos el consumo desmesurado de pescado puesto que no es normal que un bien tan preciado pueda llegar a desaparecer. Y sobre todo porque no me imagino ir a una pescadería y sentarme con el pescadero para ver los términos en los que va a quedar el euribor mensual de mi consumo de pescado del exterior. Y la cosa me saldría cara porque me como a diario 2kg de calamares fritos…Ay, si el Capitán Pescanova levantara la cabeza…

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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