¿REENCAAAAARNA?

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¿Qué hay después de la muerte? Esa es una pregunta que nos hemos hecho más de una vez durante nuestra vida y casi con toda probabilidad, ninguna una vez muertos. Normal, sobre todo si ya estamos muertos y lo estamos comprobando, o no estamos comprobando nada. Pero indistintamente de que nos convirtamos en polvo, materia orgánica o simplemente demos un salto para subir al cielo azul o caer al rojo infierno, ¿tenemos una segunda oportunidad?

Y es que 1 de cada 3 españoles cree en la reencarnación. Y ésta no es una señora a la que le han puesto su nombre intentando darle el doble de importancia, no, la reencarnación, según mi criterio es cuando tienes una vejiga y está roja, y que si encima te la rascas, acabas dejándola reencarnada. Pero hay otras teorías como la de la Wikipedia que destaca que es la creencia consistente en que una esencia individual de las personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias.

Con esta última y más certera explicación podemos deducir que 1 de cada 3 españoles cree que cuando muera, podrá volver a tomar vida, pero en el cuerpo de otros. Pero antes de que empiecen a soñar y a pensar en que les gustaría reencarnarse en Marylin Monroe o Torrebruno, piensen que ocuparían un nuevo cuerpo, no un cuerpo usado. O incluso el de un animal. Y estoy seguro que más de uno estaría muy feliz volviendo a ser un gusano u otros unos cerdos.

Pero si nos dejasen, y ahora sí podemos fantasear, entrar en el cuerpo de alguien conocido, ¿a quién elegirían ustedes? Seguro que a alguien con mucha fama, dinero y belleza, ¿verdad?. Pues quiero que sepan que me molesta mucho que piensen en mi para comenzar una nueva vida, porque yo este cuerpo serrano no lo dejo ni aunque termine de pagar la hipoteca vitalicia que a él me une.

Aunque si me dejaran cambiar, creo que me gustaría reencarnarme en Drácula, porque haría una de las cosas que más me gusta, vivir de noche y dormir de día. Claro que me quedaría sin playa, algo que también adoro. Por eso, y ante tal indecisión  les conmino a que no sean egoístas y dejen que sea el destino el que elija por ustedes y no ustedes los que fuercen al destino, porque si hay algo que me han enseñado todas las vidas que he tenido es que, más vale un cuerpo desconocido a ser el Talón de Aquiles, la nariz de Cleopatra o lo peor de todo, el culo del mundo.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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