SIEMPRE ACABAMOS CAYENDO…

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¡No me coge más! Sé que en más de una ocasión he dicho estas palabras, pero es algo muy usual en el ser humano el ser reincidentes. Aunque esta vez de verdad ha sido la gota que ha colmado el vaso, y les aseguro que mi vaso suele ser de esos anchos y grandes. Pues este largo fin de semana ha servido para que se llenara y me demostrara una vez más la condición sectaria que tienen los españoles.

Aprovechando el largo fin de semana, eran tantas las posibilidades de ocio disponibles que centrarse sólo en una era algo imposible para aquellos que hemos tenido la suerte de tener algo de tiempo libre.  A ver, que me lio porque todavía oigo el eco de 30 niños dentro de mi cabeza. Me refiero a que una vez más, el 97% de los canarios han elegido la opción del turismo de sol y playa habiendo alternativas menos concurridas.

No crean que yo he sido uno de ellos. Por favor, pensé que tenían un mejor concepto de mí. Yo he elegido otras opciones más apacibles e igualmente reconfortantes pero como si de un viaje astral se tratara me vi transportado de repente a la zona turística por excelencia de esta bonita isla. Pero no se crean que fue algo premeditado. Estando en el norte, disfrutando de las magníficas fiestas de Firgas, a alguien se le ocurrió la idea de recoger a un familiar que estaba en la playa para llevarlo a donde nos encontrábamos nosotros.

Claro, el buen samaritano que aquí escribe fue reclamado como copiloto, y cómo no sé decir que no, pues me vi viajando un año más a la vorágine humana que un puente festivo crea. No nos fue difícil llegar puesto que como la mayor parte del pueblo llano estaba en el sur, la isla estaba hundida por esa zona así que de norte a sur fue como ir cuesta abajo. Pero lo impresionante de todo este asunto fue que tuvimos que aparcar en Telde, porque de ahí para adelante, ya no había sitio.

Así que tras 6h caminando llegamos a la playa, y créanme que me asusté. ¿Recuerdan la película “Gremlins”? Aquella de unos bichitos muy monos pero que tenían una particularidad, y es que no debían mojarse después de las 12? Pues lo mismo me pareció ver en la playa. Cada vez que se metía uno en el agua, salían dos. Así que recogimos al familiar de mi amiga, salimos a escape y con la idea de que no vuelva a pasarme. Pero ya saben ustedes que aunque digan que a base de errores se aprende, la cita anual con el puente habitual, no hay quien se la salte. Y esto me hace recordar el siguiente chiste:

Un señor iba paseando por la playa cuando de repente le da una patada a una lata y sale un genio. El genio le dice que le concede un solo deseo. El señor como era millonario y feliz, le pidió que hiciera una autopista desde Maspalomas a las islas Hawai para evitar colas y también la masificación de las playas de Gran Canaria.  A lo que el  genio respondió:

– No crees que será un desastre ecológico, piensa en los daños que puedes causar a los océanos.

– Bueno, pues entonces quiero saber lo que piensan las mujeres, que les gusta, etc.

El genio le mira y le dice:

– ¿Con cuántos carriles quieres la autopista?

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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