NO ES MAS RICO EL QUE MAS TIENE SINO EL QUE MAS DA…

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La generosidad es una condición humana que poco a poco está desapareciendo. Es raro el día que alguien sea muy generoso y alegre la jornada de aquel que trabaja gracias a una pequeña, pero significativa propina. Y es que la crisis quizá ha tenido algo que ver en este proceso de racanización terrestre, porque también hay que ser realistas y pensar que si tienes poco, lo más normal es que ese poco lo guardes para ti. Pero, ¿y en el caso de aquellos qué no tienen poco sino mucho?

El Miami New Times ha sorprendido en estos días a muchos al elaborar una lista con aquellos famosos que son, ya no conocidos sólo por sus logros, sino también por su racanería. Entre los elegidos figuran nombres como los de Barbra Streisand o Bill Cosby. Pero hay uno, como relata la publicación, que se lleva la palma y ese es Tiger Woods. Al parecer el golfista norteamericano no tiene muy buena fama entre aquellos que esperan obtener un dinero extra a través de las propinas. Es más, es tanta la mala fama que se ha creado en torno a su persona, que aquellos que le sirven dan por perdida la idea de conseguir algo de su calderilla.

En Norteamérica actitudes así sí que pueden estar mal vistas ya que al total de la cuenta y como costumbre, los que pagan siempre dejan como mínimo, un porcentaje más en concepto de propina. Imagínense ustedes sí ese método se pusiera en marcha en España, vaya caras veríamos con lo poco ‘generosos’ que son algunos en ese sentido. Ya me veo los conflictos en los bares y/o bochinches con categoría de “III Palillos”: Maestro, se te queda atrás la propina. A lo que el “maestro” respondería: A quién se le queda atrás es a ti, porque a mí se me queda en el bolsillo de ‘alante’.

Y es que ante situaciones tan embarazosas como la de no resultar muy ostentoso dejando una gran suma o ser un auténtico rácano hay una línea muy delgada. Recuerdo que en una ocasión, un buen amigo quiso aparentar que estaba económicamente bien, así que tras tomarnos un aperitivo decidió encargarse de la propina. Dejó 16 euros. A las dos semanas nos enteramos que su mujer le había echado de casa porque le había robado del bolso 16 euros.

Por eso quizá no deberíamos ni aparentar lo que no somos, ni ser menos de lo en realidad podemos ser. Ya que una propina no nos va a resultar tampoco una ruina pero a aquel que trabaja sirviendo a otros, diez como esa, sí le pueden ayudar en algo. Aunque la historia nos haya demostrado que hay hombres ricos que no pensaban de igual manera. Tal fue el caso del multimillonario Rockefeller que tras pagar la cuenta en un restaurante dejó una mísera propina. El camarero al ver de quién se trataba y la poca generosidad que éste había mostrado no se pudo contener y le dijo; Señor Rockefeller, siendo usted tan rico, cómo es que deja una propina tan mísera. A lo que el banquero respondió: Joven, cómo cree usted que he hecho mi fortuna.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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