BRONCEA…SEA COMO SEA…

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Ahora que en nada voy a comenzar mi retiro vacacional, un descanso por cierto más que merecido, me he estado ocupando en estos días de informarme de qué manera puedo obtener un bronceado óptimo en poco tiempo y así presumir de una tostada piel mientras descanso en alguna parte del mundo. La última manera de que tu envoltorio corporal cambie de tonalidad la he encontrado en el café.

No se piensen que para llevar a cabo este método hay que beberse 30 tazas de café en la playa. Imagínense la reacción y más con el sol de lleno en la cabeza, estaríamos más inquietos que Pocholo en misa. La idea por lo visto consiste en una solución de granos de café molidos con aceite, una mezcla de lo más enriquecedora porque solo le faltarían unos sobrecitos de azúcar para así dejar que nos comieran las moscas en la playa.

Y es que parece que una vez que se acerca el verano o el periodo vacacional aparece un nuevo remedio para disfrutar de los rayos solares y conseguir “El mejor moreno del verano”. Hay alguien, en alguna parte del mundo, que se aburre y antes de que llegue la época estival lanza remedios de este tipo. Luego se pasa los tres meses siguientes muerto de risa viendo la cantidad de ilusos que han seguido sus recomendaciones y lo mal que lo han pasado estos.

Entre los consejos más sonados, cabe recordar aquel que apuntaba al consumo de zanahorias antes, durante y después de un día de playa. El primo de Eleuterio, Paco Nejo, lo siguió y tras un verano entero comiendo zanahorias llegó al pueblo con las paletas más grandes de lo normal, unas orejas inmensas y dando brincos. Por cierto que su primo le pegó un tiro. Es que llegó justo en temporada de cacería. El otro remedio que recuerdo era aquel que aseguraba que si te rociabas con cerveza tu moreno sería instantáneo. Pero lo que fue instantáneo para Petro Pical, que se atrevió a probarlo, fue verse rodeado de borrachuzos chupándole la espalda en la playa en cuanto se quedaba dormido.

Así que eso del bonito color ideal es una quimera y está claro que lo mejor para conseguir una tonalidad idónea es coger el sol poco a poco y durante algunos meses y evitar el “atracón” ultravioleta a última hora. Pero si quieren conseguir lo inalcanzable hablen con mi prima Sara Biosa, que en tan solo un día logró llevarse a casa “El mejor moreno del verano”. ¿Cómo lo hizo? Se ligó a un cubano de metro noventa.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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