¿SI ENGAÑAS A LA MAQUINA DE LA VERDAD ES PORQUE ESTAS DICIENDO UNA MENTIRA? Aseguran que se puede engañar al polígrafo.

Hace unos días leía en la prensa un artículo que hablaba sobre la posibilidad que hay de engañar o no al polígrafo o como vulgarmente se le ha llamado siempre, la máquina de la verdad. Antes de entrar en materia y centrarnos en saber si esto es posible o no, estaría bien destacar que el polígrafo mide una serie de variables como pueden ser la respiración, sudoración, presión, latidos del corazón y parece que todo lo que acabe en “on”, exceptuando lo que es un flemón, chichón y un colocón. Bueno, pues estos datos pasan por un ordenador y ahí se interpretan las respuestas.

Por regla general y como indica un libro que me compré hace años, antes de ingresar en prisión, que se llama “Aprende a engañar al polígrafo en 1 día“, la verdad se representa con líneas agudas y altas mientras que las mentiras pasan por reflejar una señal constante y plana. Como dije, finalmente ingrese en prisión, así que esto me hace pensar que el libro no estuvo muy acertado y es completamente al revés. O sea que la verdad se representa por una línea plana mientras que la mentira se muestra con picos y variables.

Sobre cómo engañar al polígrafo y desechando el manuscrito antes nombrado, el artículo que leí y que me habría venido de maravilla en su día, reflejaba que la mejor manera de confundir a la máquina es evitar estímulos ante las preguntas donde podamos mentir y provocarlos en las que digamos la verdad. De esta forma estaremos cambiando los parámetros a nuestro antojo. Algo muy difícil y según argumentan, solo al alcance de la mano de aquellos entrenados para ello.

Pero por un momento piensen que son sometidos a esta prueba por un mero trámite de descarte y les sale al revés. Como le pasó a Lucas Trado en el siglo pasado, que tras contestar correctamente a todas las preguntas y ante la cuestión final de sí había asesinado al cochero con su látigo, éste recordó (por culpa de lo del látigo) los juegos sexuales de la noche anterior con su mujer y claro, la máquina dio un respingo ocasionando que Lucas fuera procesado y encarcelado de por vida.

Así que con una máquina que falla en un 30% de las ocasiones y que en España no se puede utilizar en procesos judiciales, el entrenamiento psicológico para engañarla se lo dejamos a los famosetes que no tienen nada que hacer y que se exponen a ella en programas de corte rancio. Yo por mi parte prefiero seguir inventándome excusas diferentes cada vez que llego tarde a casa para intentar pasar el polígrafo que tiene mi novia en la cabeza,  aunque si les digo la verdad, ese sí que no hay quien lo engañe.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

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