“Feliz Día de los Olvidados”. Aún existe gente en el mundo que no recuerda el Día de los Enamorados.

 

Ayer me pasó una cosa muy curiosa. Al levantarme y cuando ya estaba listo para salir de casa con los 6kg de ropa que abrigan, por culpa del frío matinal,  mi delgado cuerpo, me encontré un ramo de flores en apoyado en la puerta. Al principio pensé que al ser medio sonámbulo, había bajado al jardín de mi vecina y había arrancado en medio de la noche, rosas, claveles y espuma decorativa… Tras pensar en esa opción durante 15 minutos, la descarté porque mi vecina no tiene jardín.

Para no ser descortés con las flores separadas de su tallo, entré el ramo en casa y lo puse en un jarrón con agua. Luego salí y comencé a pensar en porque alguien me había regalado tan bonito detalle. Lo primero que me vino a la cabeza fue que la persona que se había tomado esa molestia sabía que mi cumpleaños fue hace 8 meses y ese era su regalo… Tras 20 minutos pensando en ello, me di cuenta de que nadie sabe cuándo es mi cumpleaños porque nunca lo he celebrado.

Otra de las opciones que barajé mientras hacía que trabajaba fue la de mis compañeros. Los observé para intentar descifrar en sus caras algún mensaje oculto que revelara quien había tenido la magnífica idea de desequilibrar mi ordenada vida con un presente tal… Tras 8h observando, no vi reacción alguna, lo que descarta además que sepan que el próximo ERE de la empresa me afecta y estén alegres por ello. Por cierto, recuérdenme mañana que tengo tarea pendiente de hoy.

Así que tras tanto pensar y de camino a casa y al ver el camposanto municipal, me decanté por la opción que señalaba que aquel que había dejado esas flores en mi puerta, pensaba que había muerto y lo hacía en señal de duelo y recuerdo hacia mi persona… Pero tras pensar en esa opción durante media hora, recordé que más que penas, el que mi alma abandonara mi cuerpo dejaría más alegrías. Como la de mi casero que quiere alquilarle el piso a otro por el triple del precio que me cobra a mi.

Por lo que la única opción que me queda después de tanto cavilar es la de… ¿el amor? ¡Claro! Hoy es el día de los enamorados pensé, por lo que alguna admiradora me habrá mandado esas flores para declararme su amor… Pero, tras 5 minutos pensando en esa opción, me sacó de mi sopor, el timbre de casa y una dulce joven que al abrir me preguntó: Perdone, ¿han dejado aquí un ramo de rosas por equivocación?

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

 

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