Las mujeres canarias y su evolución.

Imagen: bienmesabe.org

 

 

Cuando se habla de las mujeres canarias en cualquier otro lugar que no sean las islas, se las caracteriza como bellas, de tez morena, con gestos dulces y un acento peculiar que no deja a nadie indiferente.

Pero ¿define esto a las mujeres canarias?

A lo largo de la historia, las mujeres de las islas, por su condición de insularidad, han estado limitadas. Por un lado, viajar y conocer mundo, era prácticamente impensable debido a la distancia y por otro, la educación patriarcal, más tradicional si cabe, por tratarse de islas, las condicionaba relegándolas a: mujeres de su casa, sin estudios, sin trabajo remunerado, sin espacios propios, dedicadas a los cuidados de familiares, tenían como mejor opción formar su propia familia. Consideradas mujeres fuertes en lo que al trabajo productivo se refiere, han sido un pilar fundamental para el buen funcionamiento de la familia y la sociedad, aunque estas labores que realizaban no fueran lo suficientemente reconocidas.

Lavanderas, costureras, vendedoras ambulantes,  servicio doméstico en casas de nobles y extranjeros, agricultoras (cochinilla, tomateros), queseras… éstas, y muchas más, han sido tareas desarrolladas por las mujeres canarias, tareas que les ocupaban gran parte del día, y aún así, compaginaban con sus labores de mantenimiento del hogar y la tan complicada labor de ‘madre en exclusiva’.

La realidad es que las mujeres canarias siempre han participado en la actividad productiva de las familias aunque de manera invisible socialmente.

En las últimas décadas se han producido importantes transformaciones en el papel desempeñado por las mujeres, fundamentalmente, el acceso a la educación y capacitación, su incorporación al mercado laboral reconocido, la creciente representación pública y política; y todo ello, unido al mundo de la reproducción: lo doméstico y privado, las relaciones interpersonales y afectivas dentro de la familia.

Pero hoy, la mujer canaria, ha dejado de ser sólo madre y esposa en exclusiva, teniendo que conciliar su vida familiar, personal y laboral; hoy debe lidiar con una sociedad cambiante a la que se adapta pero en la que se encuentra con grandes obstáculos. Aún así, ella es fuerte, valiente, inteligente, independiente, competitiva, conciliadora, decidida y, sobre todas las cosas, mujer y persona.

Esta es una crónica especial, de un día como otro cualquiera…

 

Crónica de Tere Henriquez

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