“Vendo coche de ocasion la pintan calva”. Proliferan los fraudes en la venta de coches de segunda mano.

Imagen: happyuser.xperienceconsulting.com

 

En época de crisis hay quienes agudizan tanto el ingenio que se les podría considerar genios si no fuera porque esa capacidad de emprender tiene un sentido opuesto al legal. La última manera de hacerse con dinero ajeno llega a través de los coches de segunda mano y su venta a través de internet.

El modo de operar de estos individuos tal y como ha relatado Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados al diario ABC (www.abc.es) comienza con un anuncio en internet hecho por un extranjero y en el que, acompañado de fotos, vende un coche de alta gama. El truco está, como explica Arnaldo, en que no te piden dinero por adelantado sino posteriormente sólo dinero para realizar el transporte del coche hasta donde se encuentra el comprador y que suele ser un 30% del valor total del vehículo.

Como ven, es tan sencillo como eso, y aunque muchos ahora alardeen y digan que “hay que ser idiota para caer en una estafa así”, hay gente que ha caído y ustedes también picarían si de repente ven el coche de sus sueños  con todos los extras, pocos kilómetros y en buenas condiciones a un precio increíble. Y si encima da la casualidad que nuestro coche ha pasado a mejor vida y tenemos dinero fresquito, las opciones de caer se amplían.

Como le pasó al primo del hermano de mi amigo Miguel, que por esto no deja de ser también su primo, y que le “levantaron” si se me permite el término, más de 50 mil euros por un Seat Ibiza LXE matrícula AB. Lo recuerdo perfectamente porque casi caigo yo. Se trataba del primer modelo de la marca que traía elevalunas eléctricos; o sea lo más. Pero claro, el vendedor se lo había llevado a Alemania y allí no permitían tanto adelanto, según exponía en su anuncio.

La historia no es que le vendiera el coche por 50 mil euros; la cosa es que el primo de mi  amigo ejerció de primo y se comprometió a pagarle el transporte del vehículo y los gastos y claro, como firmó un contrato en alemán, ahora sigue pagando los gastos de un coche para otro y el transporte de la grúa cada vez que se lo lleva al taller desde 1991 y maldiciendo que esa gama haya durado tanto. Por eso, tengan cuidado con lo que compran y lo que firman porque como dijo Cayo Plinio el joven, “que disminuya el deseo de todas las cosas cuando la ocasión sea demasiado fácil.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

 

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