“El Presidente”

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Triste adiós para un presidente. Adolfo Suárez González, el primer presidente de la democracia nos ha dejado este domingo a los 81 años después de que el pasado viernes su hijo, Adolfo Suarez Illana, anunciara el fatal desenlace de quien fue tan importante para la historia de España.

En 2003 se retiró de la vida pública aquejado de una enfermedad neurológica y degenerativa como es el Alzheimer que le provocó olvidar por completo quien había sido y lo importante que fue para este país. Un triste final no poder recordar lo duro que resultó cambiar la historia de España y dar paso a la democracia.

Desde que la noticia se supo han sido muchos los que han hablado sobre Adolfo Suárez recordando lo decisiva que fue su tarea como presidente del Gobierno Español al frente de la democracia en 1977. Algunos, demasiado jóvenes, solo recordamos por las hemerotecas quien fue Suárez, y qué hizo. Otros, en aquella época en política ya, como Jerónimo Saavedra o Lorenzo Olarte recuerdan que fue alguien muy cercano y el primer presidente en visitar todas y cada una de las islas de este archipiélago.

Pero en la trayectoria de Adolfo Suárez, no todo fue un camino de rosas, se encontró muchos obstáculos y tuvo que lidiar hasta dentro de su partido con el sector más crítico de la formación que lideraba. Tampoco se lo puso fácil la iglesia al conocer el impulso por parte de Suárez de una legislación anticatólica y sobre su dimisión se argumenta que fue forzada por el paro del país, la inflación, la escalada terrorista y la exigencia de la soberanía por parte de vascos y catalanes.

Y aunque no le dejaran llevar a cabo todo su proyecto, la imagen que dio siempre fue la de alguien sereno, centrado y cercano. Recuerdo leer en el libro “Los presidentes en Zapatillas” de Mª Ángeles López de Celis, quien durante 32 años formó parte de la Secretaría de los cinco Presidentes hasta Zapatero, hacer referencia a Suárez como alguien cariñoso y atento que sufrió mucho sobre todo en  el año 1980, periodo en el que tuvieron lugar todo tipo de maniobras y conspiraciones para derrocarle como presidente.

Lo más triste de todo esto, además de que dice adiós un presidente democrático y un político elegante, es que por culpa de su enfermedad, no sabremos jamás asuntos que se irán con él a la tumba. Por eso para terminar y como homenaje a su persona y figura como dirigente español hacer cómo hizo él antes de su elección en 1976 en un discurso sobre la Ley de Asociaciones Políticas que terminó citando los versos de Antonio Machado que decían:

“Está el hoy abierto al mañana

mañana al infinito

Hombres de España:

Ni el pasado ha muerto

Ni está el mañana, ni el ayer…escrito.”

Esta es la crónica habitual de un día como otro cualquiera…

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