22M o la manera de no hablar del motivo en cuestión

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Pocos días después de la gran manifestación por la dignidad del 22M, muchos nos preguntamos realmente qué pasó ese día. Porque el motivo de tal concentración de personas llegadas de todas las partes de España, no era otro que reclamar la mala situación por la que están pasando ya que ni tras votar en las urnas se les hace caso.

Una de las incógnitas de estas concentraciones es el constante baile de cifras ya que para los organizadores se consiguió llegar a los 2 millones de personas, para los medios de comunicación la estimación gira en torno al millón, recordemos que se desplazaron a Madrid desde todos los puntos del país, y para la Delegación del Gobierno había a las 9 de la noche 50 mil personas, bajando la cifra a 36 mil. Dato vergonzoso éste último si vemos las imágenes y sabemos contar.

Otro de los enigmas que nos encontramos tras la marcha del 22M es saber porqué se ha hablado tan poco de una concentración de tal magnitud, y de tantas y tantas personas disconformes con la situación del país. Uno de los motivos, es la triste coincidencia del anuncio el pasado viernes de la muerte inminente del primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez, lo que ha provocado que todos y cada uno de los medios de comunicación se hayan volcado en la noticia, lo que es normal pero no deja de ser una faena para aquellos que salieron hace un mes de sus casas para llegar a Madrid a manifestarse y vean como ahora ni se ha hablado de ello.

Les preguntaba también qué había pasado ese día, ese 22M, y que tenía como lema o mensaje principal “pan, trabajo y techo para todos y para todas” para que se le haya dado más importancia a lo que sucedía horas después, cuando la concentración se empezó a disolver. Pues que los energúmenos de turno hacían acto de presencia y empañaban una marcha de días, de horas y de actos pacíficos dejando mal a todos los que estaban reclamando una vida mejor.

La mala imagen de un cierto número de personajes inútiles rompiendo fachadas, cristales de entidades financieras, lanzado piedras a la policía o incluso atacando a los agentes cuando estaban en inferioridad se ha mostrado como el resultado de la concentración en la que decenas de miles de personas mostraban que no pueden vivir con un salario de 400 euros y encima soportar aún más cargas fiscales.

Si les soy sincero, rechazo profundamente cualquier tipo de violencia, pero en estos casos me decepciona profundamente que aquellos que hacen uso de ella crean que algo van a conseguir. Pues les diré lo que han conseguido: que tras una marcha de tal magnitud y de tantas horas sólo se hable de los disturbios posteriores en los que hubo, de entre ese millón de personas o medio millón o 50 mil…24 detenidos. Díganme ustedes si es justo para los que estuvieron pidiendo durante toda esa jornada “pan, trabajo y techo para todos y para todas” y díganme también si es justo que aunque hayan sido 10 los manifestantes reales, nadie desde el Gobierno, les haya hecho caso.

Esta es la crónica habitual de un día como otro cualquiera…

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